10 mil pymes se beneficiarían con los Centros de Extensionismo al 2020

/ / Noticias

Creados el 2015 por InnovaChile de Corfo, su objetivo es proporcionar apoyo a las empresas, para mejorar su productividad y competitividad en base a una serie de elementos, inspirándose en iniciativas similares en países como EEUU o Australia.

Turismo, minería, logística y construcción son algunos de los temas a los que están enfocados los Centros de Extensionismo Tecnológico (CET), que existen en el país.

Creados el 2015 por InnovaChile de Corfo, su objetivo es proporcionar apoyo a las pequeñas y medianas empresas, para mejorar su productividad y competitividad en base a una serie de elementos, inspirándose en iniciativas similares en países como EEUU, Canadá, Australia, Reino Unido.

Como parte de uno de los compromisos de la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento (medida 30) del gobierno anterior, a la fecha se ha apoyado la creación de 13 centros de este tipo, los que en su mayoría surgen desde una institución de educación o entidad que reúne a una industria específica (ver tabla). De ese número, 5 se generaron el 2015, 6 el 2016 y 2 a fines del 2017, los cuales están distribuidos a nivel nacional en los principales sectores de la economía nacional.

Cerca de $11.000.000 es el aporte que realiza Corfo a estos centros, para su operación a lo largo de tres años. “El objetivo es tener una oferta adecuada y efectiva de servicios tecnológicos especializados, asistencia técnica para una adecuada absorción tecnológica, servicios de mejoramiento de la capacidad receptora de tecnologías por parte de la pyme y fortalecimiento de su capacidad para innovar”, indican desde Corfo.

Incluso, si hilamos más fino en los números, según esta entidad gubernamental, a la fecha, casi 2.150 pymes han participado en actividades de difusión, orientación y capacitación masiva, realizadas por los centros. Por otro lado, 905 de ellas han recibido el servicio de diagnóstico, mientras que 697 han sido beneficiadas con asesoría técnica especializada. “Este programa ya muestra resultados, con evidencia de pymes atendidas por los centros, que han mejorado sustancialmente sus niveles de productividad”, agregan desde Corfo.

Además, se han diseñado, desarrollado e implementado metodologías de extensionismo tecnológico validadas internacionalmente y adaptadas a la realidad local, con apoyo de entidades internacionales expertos en la materia, como la UC Davis, Georgia Tech, Frounhofer, Eurecat, Tecnalia, entre otros.

Metas para 2020

En términos de cobertura, al final de esta década, se espera que más de 10 mil empresas hayan tenido algún grado de vinculación con los centros, que más de 6 mil hayan recibido un servicio de diagnóstico tecnológico productivo y que más de 5 mil sean beneficiarias de asistencia técnica especializada.

“La evidencia internacional muestra que este tipo de programas generan beneficios para las empresas de menor tamaño, y por tanto se mantienen en el tiempo, principalmente con aporte público (2/3 en promedio)”, apuntan desde Corfo y agregan: “Este programa ha generado beneficios en las pymes atendidas, con evidencia concreta de mejora de productividad y competitividad, tanto de los 5 proyectos a los que se les termina el financiamiento este año, como los otros 6 que concluyen el 2019”.

Funcionamiento

En la práctica, los centros y sus profesionales realizan en primer lugar un diagnóstico inicial a las empresas que atienden para identificar sus problemas, brechas productivas y oportunidades de mejora, para luego entregarles una solución que muchas veces pasa por la incorporación de tecnología, de mejores prácticas, implementación de nuevos procesos productivos, exploración de nuevos mercados, desarrollo de nuevos o mejorados productos, entre otras.

El programa entrega hasta $900 millones por centro. Este cofinanciamiento cubre hasta un 80% del costo del proyecto. El monto restante debe ser aportado por los participantes con aportes valorizados y/o pecuniarios (en dinero).

Quienes deseen postular a formar un centro, debe ser un persona jurídica pública o privada chilena (universidades, institutos o centros tecnológicos nacionales o entidades gremiales). Además, el proyecto debe contar con al menos un asociado (entidades gremiales, entidades internacionales u otros), y participantes que deben ir identificados.

“Un 70 % de las empresas con que hemos trabajado son de alojamiento y otro porcentaje en turoperadores, para el próximo año veremos cómo trabajamos con los restaurantes y vamos mejorando el modelo”, indica Karla Carrasco, gerente de Proyecto del CET Turismo de la zona sur desde Araucanía hasta Chiloé.

Por su parte, el director ejecutivo del CET de Manufactura de la Universidad de Concepción, José Antonio Carrasco, comenta que “la experiencia de trabajo nos ha permitido romper barreras culturales al interior de la universidad, vinculándonos a un sector que no estaba cubierto como las pymes”.

Incluso, se generó un acuerdo de cooperación con BancoEstado que permite acceso a las pymes (atendidas por los centros), a financiamiento en etapas siguientes de inversión, con condiciones favorables y han participado activamente, alumnos de último año de las universidades participantes en los centros (cerca de 200), vinculándose con el mundo productivo.

El acuerdo permitirá que la entidad financiera sea una ayuda en capacitación empresarial, acceso a redes, mejorar la productividad y también sea un importante apoyo financiero.

“Siempre hay que ir co-creando el modelo, los extensionistas son clave para la empresas y el rol que juegan desde sus capacidades profesionales, además del trabajo público privado que se hace cada día para potenciar el crecimiento del turismo en la zona sur del país”, indica Carrasco.

Fuente: Pulso, 20 de marzo de 2018